Movilidad Erasmus+ en Chipre: Una experiencia educativa y cultural inolvidable.

Del 1 al 7 de marzo de 2026, un grupo de alumnos de 1º de Bachillerato vivió una experiencia única gracias al programa Erasmus+, viajando hasta Lárnaca (Chipre) para participar en una movilidad llena de aprendizaje, convivencia y descubrimientos.
Desde el primer día, la acogida fue muy especial. El alumnado fue recibido en el centro educativo con actividades de bienvenida, donde aprendieron expresiones básicas en griego y pudieron conocer mejor el instituto y a sus compañeros chipriotas. También compartieron un desayuno típico que sirvió como primer contacto cultural y humano.
“Una experiencia que va más allá del aula y que deja huella para toda la vida”
A lo largo de la semana, los estudiantes no solo asistieron a clases, sino que participaron activamente en talleres y actividades muy variadas. Entre ellas, destacaron las presentaciones sobre Chipre realizadas por el alumnado anfitrión, dinámicas interactivas como Kahoot, un taller de inteligencia artificial y actividades relacionadas con tradiciones locales, como la elaboración de dulces típicos o bailes tradicionales.
Uno de los aspectos más enriquecedores fue, sin duda, el contacto directo con la cultura chipriota. El alumnado tuvo la oportunidad de participar en talleres artesanales, como la elaboración de queso halloumi o la creación de cestas tradicionales, experiencias que les permitieron conocer de cerca las costumbres del país.
Las excursiones culturales también ocuparon un lugar importante en el programa. Visitaron el asentamiento neolítico de Choirokoitia, donde pudieron viajar al pasado y comprender cómo vivían las primeras civilizaciones de la isla. También recorrieron el encantador pueblo de Lefkara, famoso por su artesanía, y descubrieron lugares emblemáticos como el lago salado de Lárnaca, sus museos o el paseo marítimo de Finikoudes. Además, realizaron una visita guiada por Nicosia, la capital, que les permitió conocer su historia y su realidad actual.
“Una oportunidad para crecer, abrir la mente y crear lazos que traspasan fronteras”
Si algo hizo realmente especial esta experiencia fue la convivencia con las familias de acogida. Compartir el día a día con ellas, comer juntos y pasar las tardes en un ambiente familiar permitió a los estudiantes integrarse completamente en la cultura local y mejorar sus habilidades comunicativas en un contexto real.
La semana terminó con una emotiva despedida, en la que se entregaron certificados y se celebró una cena conjunta. Fue un momento lleno de recuerdos, emociones y agradecimientos, que puso el broche final a una experiencia que difícilmente olvidarán.

















